Brincando... el charco
Mi primera vez “brincando el Charco” fue más que única.
Durante muchos años siempre tuve la idea de visitar Europa, por desidia, falta de dinero o cualquier otra cosa, mi viaje se había pospuesto mucho tiempo más de lo que yo hubiera querido, era un sueño, uno de mis más grandes sueños y por fin lo cumplí.
Aunque si lo pienso bien, el viaje fue en el momento en el que tenía que haber sido y lo disfrute como tenía que haberlo disfrutado.
Debo confesar que mi mayor miedo, fue que llegase a tener algún problema con migración a mi llegada ya que eso mandaría al carajo todos mis planes, soy un poco fatalista y nunca descarto las posibilidades, por muy descabelladas que sean.
Así que después de 11 horas de vuelo, incluidas 4 horas seguidas de una turbulencia suave pero constante que llego a fastidiarme, pero en donde me toco ver el amanecer más hermoso que he visto en toda mi vida sobrevolando los cielos de Irlanda, llegue a París, para abordar el avión que me llevaría a Madrid.
Y empezaba la aventura.
El aeropuerto Charles De Gaulle es poco más que inmenso, no se cual sea el aeropuerto más grande del mundo, pero no dudo que el De Gaulle, sea uno de los más grandes, por lo menos de Europa, así que baje del avión listo para perderme, pero resulto todo más simple de lo que creí. Bajando del avión, directamente a lo que más temía. Migración.
Todos mis temores resultaron infundados, el agente de migración solo dio una ojeada a mi Pasaporte, otra a mí y sin más puso un sello y me dejo pasar. De ahí a tomar el bus que me llevaría a la otra terminal para tomar el vuelo a Madrid.
El diseño de la terminal me encanto y me di cuenta de la enorme diferencia que existe entre mi país y el primer mundo.
Pero para hacer todavía más interesante mi llegada, en donde encontré personas de nacionalidades a las que no estoy acostumbrado a ver con tanta frecuencia, recibí una sorpresa muy curiosa...
De pronto en la sala hicieron su entrada un grupo de personas ataviadas con Kilts y el sonido de una gaita inundo la sala provocando que todos voltearan a verla. En ese momento pensé “Estas en Europa”. Y a mi que los escoceses me encantan y siempre he querido mi propia “falda escocesa”, pues me tenían boquiabierto.
Resulto que en París estaba precisamente en esos momentos el Mundial de Rugby 2007, por lo que el Aeropuerto había contingentes de fanáticos que iban a apoyar a sus equipos y venían de todos los rincones del planeta, desde los All Blacks de Nueva Zelanda, hasta los Pumas de la Argentina y como olvidar a los franceses con Sebastien Chabal el cual merece una entrada en el Blog para el solo, pero a penas voy con España.


lenguaviperina dijo
Yo me hubiese comido mas la cabeza con lo de migracion, si el viaje fuese a Estados Unidos...la reostia...jajaja...es para comersela...
A ver cuando llegues a Madrid...espero que no te perdiesen las maletas....algo tipico...
Un saludo.
10 Abril 2008 | 12:06 AM